¿Alguna vez te has preguntado cuál es la forma más sencilla de destruir un país?La mayoría de personas creen que para destruir un país hace falta una guerra, una bomba o un sabotaje energético.Es una idea interesante, pero ineficiente. La destrucción demasiado visible despierta resistencia. Un golpe brusco obliga a todos a mirar en la misma dirección.Mi planteamiento es más limpio. Un país puede destruirse sin incendiar sus ciudades ni detener sus fábricas. Basta con alterar las señales que permiten a millones de personas coordinarse. Basta con invertir el significado de pérdidas y ganancias, ocultar los costes reales y distorsionar los precios hasta que dejan de decir qué falta, qué sobra, qué urge y qué merece la pena producir.Cuando eso ocurre, la sociedad sigue moviéndose. Pero cada decisión la aleja un poco más de la realidad.Poco a poco, camina hacia su propio abismo. Y aún en plena caída libre, creerá que iba en la dirección correcta.
Prijshistorie
* Prijshistorie bevat geen data van Amazon, Amazon Marketplace.
Prijzen voor het laatst bijgewerkt op: