EIDAN Y EL APOCALIPSIS DE LOS ZOMBIS: 18
Uitgelicht
|
11,50
8,00 |
Naar shop
|
|
25,03 |
Naar shop
|
|
25,03 |
Naar shop
|
Beschrijving
Bol
La ciudad de cenizas estaba sumida en un silencio inquietante, roto solopor los gritos lejanos y el crujido de edificios semiderruidos. Las callesardían en humo y fuego, y el hedor de la muerte flotaba en el aire. Hako yLyra corrían entre escombros y barricadas derruidas, esquivando restos decoches volcados y cuerpos que aún no habían sido reclamados por loszombis. Cada paso que daban era un riesgo; cada calle podía ocultar unenemigo hambriento y letal.-¡Apresúrate, Lyra! -gritó Hako, sujetando con fuerza su espadamientras esquivaba un zombi que surgía de un callejón-. Si no llegamosal sur, la ciudad entera caerá.Lyra asintió, con la respiración entrecortada y el corazón latiendo confuerza, mientras disparaba con su pistola láser a cualquier muerto vivienteque bloquease su camino. Sus manos temblaban, pero no de miedo: ladeterminación brillaba en sus ojos. Cada zombi derribado era una pequeñavictoria, pero la horda crecía sin cesar, y el tiempo corría en su contra.-Hako... -jadeó Lyra, mientras apartaba un escombro que bloqueaba laavenida-. No podemos detenernos ahora. ¡Todos los supervivientescuentan con nosotros!Los gritos de los humanos atrapados se mezclaban con los gruñidos de loszombis, creando un coro aterrador que llenaba la ciudad. Cada esquinaparecía esconder otra amenaza, cada sombra un ataque sorpresa. Sinembargo, Hako y Lyra avanzaban, moviéndose con la coordinación dequienes habían sobrevivido a innumerables batallas, esquivando, atacandoy protegiéndose mutuamente.-Al sur... la horda se concentra allí -dijo Hako, señalando hacia laavenida principal, donde las llamas iluminaban un ejército interminable demuertos vivientes-. Debemos detenerlos antes de que se extiendan atoda la ciudad.Lyra apretó los dientes y ajustó su brazalete, sintiendo la energíarecorriendo su brazo. La adrenalina aumentaba con cada paso, con cadadisparo y con cada zombi que caía. Sabían que esta carrera no solo erapor ellos, sino por toda la humanidad que aún respiraba en la ciudad decenizas.El sur los esperaba. Una prueba de fuego, sangre y desesperación. Ymientras corrían hacia el epicentro del caos, la ciudad misma parecíasusurrarles un aviso: solo los valientes, los rápidos y los decididos podríansobrevivir a lo que estaba por venir.Hako y Lyra no miraron atrás. Cada segundo contaba. Cada acción podíasignificar la diferencia entre la vida y la muerte. Y así, entre el humo, losgritos y los cadáveres ambulantes, la batalla por la ciudad de cenizasestaba a punto de comenzar.
La ciudad de cenizas estaba sumida en un silencio inquietante, roto solopor los gritos lejanos y el crujido de edificios semiderruidos. Las callesardían en humo y fuego, y el hedor de la muerte flotaba en el aire. Hako yLyra corrían entre escombros y barricadas derruidas, esquivando restos decoches volcados y cuerpos que aún no habían sido reclamados por loszombis. Cada paso que daban era un riesgo; cada calle podía ocultar unenemigo hambriento y letal.-¡Apresúrate, Lyra! -gritó Hako, sujetando con fuerza su espadamientras esquivaba un zombi que surgía de un callejón-. Si no llegamosal sur, la ciudad entera caerá.Lyra asintió, con la respiración entrecortada y el corazón latiendo confuerza, mientras disparaba con su pistola láser a cualquier muerto vivienteque bloquease su camino. Sus manos temblaban, pero no de miedo: ladeterminación brillaba en sus ojos. Cada zombi derribado era una pequeñavictoria, pero la horda crecía sin cesar, y el tiempo corría en su contra.-Hako... -jadeó Lyra, mientras apartaba un escombro que bloqueaba laavenida-. No podemos detenernos ahora. ¡Todos los supervivientescuentan con nosotros!Los gritos de los humanos atrapados se mezclaban con los gruñidos de loszombis, creando un coro aterrador que llenaba la ciudad. Cada esquinaparecía esconder otra amenaza, cada sombra un ataque sorpresa. Sinembargo, Hako y Lyra avanzaban, moviéndose con la coordinación dequienes habían sobrevivido a innumerables batallas, esquivando, atacandoy protegiéndose mutuamente.-Al sur... la horda se concentra allí -dijo Hako, señalando hacia laavenida principal, donde las llamas iluminaban un ejército interminable demuertos vivientes-. Debemos detenerlos antes de que se extiendan atoda la ciudad.Lyra apretó los dientes y ajustó su brazalete, sintiendo la energíarecorriendo su brazo. La adrenalina aumentaba con cada paso, con cadadisparo y con cada zombi que caía. Sabían que esta carrera no solo erapor ellos, sino por toda la humanidad que aún respiraba en la ciudad decenizas.El sur los esperaba. Una prueba de fuego, sangre y desesperación. Ymientras corrían hacia el epicentro del caos, la ciudad misma parecíasusurrarles un aviso: solo los valientes, los rápidos y los decididos podríansobrevivir a lo que estaba por venir.Hako y Lyra no miraron atrás. Cada segundo contaba. Cada acción podíasignificar la diferencia entre la vida y la muerte. Y así, entre el humo, losgritos y los cadáveres ambulantes, la batalla por la ciudad de cenizasestaba a punto de comenzar.
AmazonPagina's: 68, Paperback, JUAN CARRION
Prijshistorie
* Prijshistorie bevat geen data van Amazon, Amazon Marketplace.
Prijzen voor het laatst bijgewerkt op: