Hubo un día -si es que aún se puede usar ese término- en que el presente no regresó. No fue una catástrofe. No hubo explosiones, ni colapsos del espacio-tiempo, ni señales astronómicas. Solo un silencio. Una ausencia que no se podía nombrar, pero que se sentía como un hueco allí >Los primeros en notarlo fueron los que esperaban. El niño que miraba el pan en el horno. El anciano que aguardaba la medicina. La mujer que besaba en despedida creyendo en el reencuentro. Esperaron. Y el ahora no sucedió. Solo hubo una prolongación de lo que venía antes, un eco del pasado >No se trató de que el futuro no llegara. Fue peor: el presente dejó de cuajar. Lo inminente comenzó a expandirse como una promesa que nunca se encarna. Todo se volvió casi... pero nunca fue. Los relojes siguieron. El pulso del universo no se detuvo. Pero la conciencia se desplazó hacia una región en la que todo ocurría un poco después de sí mismo. Se intentó entonces definir lo ocurrido: -¿Una disfunción cerebral colectiva? -¿Un error en la percepción cuántica del tiempo? -¿Un fallo en la sinapsis entre los eventos y su vivencia? Nadie respondió. Porque para responder... es preciso habitar un presente. >Lo más trágico no fue la pérdida del ahora, sino el efecto que esa pérdida causó en los vínculos humanos: Ya no era posible un abrazo sin diferido. Ya no se podía decir "te amo" sin que la frase llegara cuando el otro ya se había ido. Ya no se podía contemplar un rostro sin que la imagen perteneciera a un segundo anterior >El presente se había partido, sí. Pero no en mitades simétricas, ni en fragmentos manejables. Se deshizo en intangibilidad. Era como si el ahora hubiera sido una ilusión compartida, mantenida en pie por el deseo. Y al perder ese deseo colectivo, >De ese abismo surgieron los nuevos habitantes: conciencias que, al no poder habitar el instante, aprendieron a desplazarse sin dirección, a recordar sin pasado, a sentir sin duración. A ellos pertenece esta historia. No tienen nombre aún. Solo vibran. A veces, cuando se encuentran, se miran desde distintos puntos del ahora que no existe. Y en ese cruce, algo que no es tiempo comienza a contar una historia.
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