Preguntando se va a Roma reúne una forma de humor sencilla, rápida y muy reconocible: la que nace de una pregunta corriente y de una respuesta inesperada. En estas páginas, la calle se convierte en escenario de pequeños diálogos donde lo cotidiano se tuerce de pronto hacia la ocurrencia. Una dirección, un autobús, una plaza, un bar, un perro, un médico o un vecino cualquiera pueden ser el punto de partida de una escena memorable. Lo importante no siempre está en la pregunta, sino en la manera de contestarla. A veces la gracia aparece al tomar las palabras al pie de la letra. Otras, al jugar con el doble sentido, con una frase hecha, con una confusión buscada o con una lógica tan exacta que acaba siendo disparatada. Cada diálogo funciona como una pequeña viñeta: breve, directa y pensada para provocar una sonrisa. No hacen falta largas explicaciones ni grandes personajes. Basta una voz que pregunta y otra que responde con ingenio. Este libro recoge ese humor popular que circula de boca en boca, cambia con el tiempo y sigue vivo porque pertenece a todos. Un humor de acera, de barra de bar, de parada de autobús y de conversación entre desconocidos. A veces inocente, a veces irónico, a veces descarado, pero siempre dispuesto a encontrarle una salida divertida a la realidad. Preguntando se va a Roma invita a leer sin prisa, abrir el libro por cualquier página y dejarse sorprender por la chispa de cada respuesta. Porque una ocurrencia no cambia el mundo, pero puede hacerlo más llevadero durante unos segundos. Y, a veces, eso basta para que el día merezca una sonrisa.
AmazonPagina's: 240, Paperback, Independently published
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