Hay escritores que uno lee y admira, y hay otros que, de algún modo, se instalan en la memoria y ya no salen de ella. Umberto Eco pertenece para mí a estos últimos. Su obra no fue solamente una sucesión de novelas, ensayos y reflexiones sobre la cultura: fue una invitación permanente a desconfiar de lo evidente, a mirar detrás de las palabras y a sospechar que cada signo escondía otro signo.Recuerdo especialmente El nombre de la rosa. Lo leí con una fascinación que rozaba la inquietud. Aquella abadía, sus pasadizos, sus libros prohibidos, sus monjes y aquel laberinto de conocimiento me acompañaron durante varias noches. Confieso que la novela me impidió dormir. No por miedo, sino por esa extraña sensación de haber entrado en un mundo del que no quería -ni podía- salir.Estas páginas nacen, por tanto, de la admiración, no de la irreverencia.
Prijshistorie
* Prijshistorie bevat geen data van Amazon, Amazon Marketplace.
Prijzen voor het laatst bijgewerkt op: